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Villanos de la Navidad II

Hace un tiempo dedicamos este blog a famosos villanos de la navidad presentes en la literatura. Unos seres malignos que, con sus actos, no cejaron en su empeño por intentar fastidiarnos unas fechas que a todos los mortales nos toca de algún modo el corazoncito. Pero al igual que sucede en las páginas de esos libros emblemáticos, el mundo del celuloide está repleto de otros individuos no menos maquiavélicos dispuestos a abolir todo espectáculo de guirnalda y polvorón en su afán de aniquilar cualquier atisbo de espíritu navideño. Vamos a conocerles:

 

“Los fantasmas atacan al jefe” (Scrooged)

Ya en nuestra primera entrega de Villanos de la Navidad tuvimos la oportunidad de presentar a Mr. Scrooge, uno de los más conocidos personajes del universo dickensiano que, con su falta de empatía y colosal tacañería, velaba porque no entrara ni un pequeño soplo de alegría en su gélida y oscura oficina londinense de medidos del siglo XVIII. En su versión cinematográfica, la sátira de “Un cuento Navidad” titulada “Scrooged”, o en su hilarante versión española “Los fantasmas atacan al jefe”, Richard Donner hace un guiño a su predecesor literario no sólo por lo cruel de su personaje principal, Frank Cross, sino también por las alucinaciones fantasmagóricas que ambos personajes sufren la noche de navidad.

 

A pesar de ser uno de los actores más queridos de las pantallas, Bill Murray -quien da vida al odioso sr. Cross-, nos ha dejado una serie de personajes que por su cinismo encajarían perfectamente en esta selección. De momento, nos quedamos con éste.

“Entre pillos anda el juego” (Trading places)

De un modo más sutil, John Landis nos propone una versión encubierta del “Príncipe y el mendigo” de Mark Twain en este clásico de toda navidad que se precie de tal nombre. En la que es una de las comedias más representativas de los 80, se narra con gran acierto y enormes dosis de crítica social un experimento llevado a cabo por dos hermanos multimillonarios: intercambiar las vidas de un ejecutivo de alto nivel de una empresa de bolsa (Dan Aykroyd), por la de un indigente con mucha caradura y fuente inagotable de tics humorísticos, interpretado por el sin par Eddie Murphy. El ensayo, como no podía ser de otra manera, acaba volviéndose en su contra en el momento en el que los conejillos de indias se dan cuenta del enredo. Entremedias, las risas al más puro estilo Landis (recuérdese la mítica banda de los Blues Brothers), acompañadas de un reparto de lujo, se hacen inevitables y sirven en bandeja una de las mejores cintas de aquella década.

 

 

“El Grinch” (How the grinch stole christmas)

Con la ayuda de un colosal Anthony Hopkins en el papel de narrador, y de Jim Carrey como el Grinch, esta película basada en el cuento de navidad de Dr. Seuss aglutina todos los ingredientes para encontrarse en la lista de películas a emitir en toda escaleta televisiva: agítese un cóctel compuesto por un infame villano que odia la navidad (la criatura Grinch) y un claro mensaje sobre la importancia de la amistad y los sentimientos positivos de cada persona en la recta final del año. El resultado de la mixtura, a decir verdad, deja un regustillo algo empalagoso.

 

“Pesadilla antes de navidad” (The nightmare before christmas)

Sin duda, no podíamos dejar de mencionar en esta breve lista una de nuestras películas favoritas, única y excepcional ya no sólo por su estilo de animación stop-motion, sino por el desarrollo de corte existencial que su protagonista Jack sufre a lo largo de todo este viaje cinematográfico. Deprimido por la rutina en la que vive, este singular personaje consigue salir de su depresión al descubrir la Ciudad de la Navidad, de modo que intentará robarla para llevársela a los ciudadanos de la Ciudad de Halloween de la que él procede. La estética al más puro estilo Tim Burton con una insuperable imaginería gótica, y la profundidad psicológica tratada de manera excepcional a largo de la delirante historia, la convierte en una de las delicias fílmicas imposible de perderse en estas fechas tan señaladas.

 

Hasta aquí una pequeña reseña de una larga lista de títulos que con toda seguridad tendremos oportunidad de disfrutar si estamos atentos a las parrillas televisivas en estas inusuales navidades marcadas por las restricciones pandémicas a causa del COVID. Un momento idóneo para ver esas películas o leer aquellos libros que teníamos en la lista de “lo pendiente”, reorganizar nuestros álbumes de fotos o, incluso, recapitular las historias familiares que durante años nos han ido contando nuestros padres y abuelos en las copiosas cenas de navidad, para que hijos y nietos puedan seguir disfrutando y transmitiendo durante otras tantas generaciones. Desde Memoralia ya sabéis que os animamos a ello, y que ponemos a vuestra disposición todos los medios a nuestro alcance para preservar la memoria familiar en un cuidado libro.

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