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La estrella de Oriente: la larga tradición de los Reyes Magos hasta nuestros días

Como cada año y tras el empacho navideño, la guinda de estas fiestas invernales la pondrá el día de los Reyes Magos, una fecha en la que niños y mayores parecen volverse locos entre compras de última hora, regalos de catálogo y caramelos sobrevolando nuestras cabezas. A pesar de que este año -para alivio de algunos padres- se note la ausencia de una cabalgata multitudinaria que suele hacer las mieles de los más pequeños, en casi todas las casas españolas esta noche volverá a surgir la magia, y en la mañana del 6 de enero las caras de los traviesos infantes volverán a iluminarse con la mayor de las sonrisas cuando encuentren sus regalos. Quizá sólo por eso, a pesar del exceso consumista que se aprecia en un día tan señalado, merezca la pena una festividad como esta. Pero, ¿de dónde viene tan lejana tradición?

 

Foto iStock

 

La primera alusión a estos personajes la encontramos en el evangelio de San Mateo donde se refiere a ellos como “magos” –denominación que recibían los sacerdotes euritos en el Antiguo Oriente- quienes, tras el supuesto nacimiento de Jesús de Nazaret, acudieron desde Oriente siguiendo la estela de una estrella para rendirle homenaje al recién nacido, y entregarle regalos de gran riqueza simbólica: oro, el metal de los reyes; incienso, la ofrenda de los dioses y mirra, como si se tratase de un anuncio de los futuros padecimientos que sufriría durante su vida. Parece que las Escrituras no explican de dónde procedían concretamente los tres reyes, pero se cree que vinieron desde Babilonia o Persia.

A pesar de las respuestas que se puedan encontrar en la Biblia, el origen de los Reyes Magos tal y como los conocemos en la actualidad tiene su testimonio en una larga tradición medieval que los "bautizó" con los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar. Según cuentan los historiadores en el siglo XIV, el monje benedictino Beda describió a los Reyes Magos en un manuscrito: “Melchor, anciano de blancos cabellos y larga barba del mismo color (a veces también reconocido por su alto parecido con Gandalf, el paternal personaje de Tolkien); Gaspar, más joven y rubio; y Baltasar, un señor negro”. Y en cuanto al número de Reyes Magos, se acepta el de tres, aunque en distintos lugares se supone que fueron dos, cuatro, y hasta doce, como en Armenia, donde bien saben sacarle un jugo extra a la Navidad.

 

Melchor, Gaspar y Baltasar

 

En España, y gracias a los documentos tanto escritos como artísticos que se guardan en la Biblioteca Nacional de España, somos testigos del nacimiento de esta leyenda a lo largo de los siglos, en concreto en una de las piezas más excepcionales de la literatura española del siglo XII, el llamado Auto de los Reyes Magos, una obra fundamental en la historia de la literatura española por ser el texto teatral más antiguo que se conserva en lengua castellana. En dicha obra aparecen Melchor, Gaspar y Baltasar, pero no son definidos como "reyes", sino como steleros, es decir, astrólogos.

La adoración de “sus majestades” alcanzaría, sin embargo, su máximo esplendor durante el Renacimiento. Grandes maestros como Masaccio, Fra Angelico, Gozzoli o Botticelli, en Italia; Van der Weyden, Memling, El Bosco y Rubens, en Flandes, y El Greco, Velázquez y otros, en España, recrearon la famosa escena. El motivo pictórico era siempre el mismo en la tradición cristiana: tres reyes vestidos con áureos trajes y acompañados de exóticos séquitos, arrodillados en un humilde establo en Belén. Una imagen que ha llegado hasta nuestros días cuando, cada 5 de enero, suelen desfilar en grandiosas carrozas repartiendo caramelos y recogiendo las cartas de los niños más rezagados.

La adoración de los Reyes Magos. Botticelli. Galería de los Uffizi (Florencia)

 

No hay duda de que no sólo los peques de la familia sacan partido de un día tan especial pues reconozcamos que también los mayores disfrutan con el hecho de ofrecer generosamente sus presentes, así como de gustosamente recibirlos.

Por todo ello, desde Memoralia siempre animamos y aplaudimos esta ancestral tradición que se basa en regalar algo especial a un ser querido. Nuestra propuesta para la ocasión ya la habrás adivinado: una biografía. Un regalo del que participarán padres y abuelos, pero que disfrutarán hijos y nietos durante generaciones, algo que dudamos tuviesen en cuenta la triada de reyes magnánimos a quienes hemos dedicado estas líneas.

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