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¿Madres ejemplares o heroínas de película?

Afirma el refranero que madre no hay más que una, y como veremos más adelante, pocas cosas hay tan ciertas en algunos casos extremos. Cuando queda muy poco tiempo para que llegue el 2 de mayo -aunque este año se haya hecho esperar un poco más al ser bisiesto-, en Memoralia echamos la vista atrás y constatamos la inmensa suerte que hemos tenido al relatar la vida de tantas madres anónimas que en sus hogares son reconocidas como verdaderas heroínas. Y nosotros podemos atestiguar que así lo son porque tenemos el privilegio de conocer sus historias.

Sus hijos contactan con nosotros con motivo de un cumpleaños significativo o por el Día de la Madre. Su intención es sorprender a sus progenitoras regalando algo único, inolvidable y que resista el paso de los años. ¿Qué obsequio cumple esas condiciones? En el horizonte de posibilidades una que brilla con luz propia: la de una biografía personal, en la que su protagonista podrá explayarse y narrar con detalle los acontecimientos que componen su trayectoria vital. Cuando los hijos deciden regalar esta experiencia a su madre son conscientes de que ella reservará un lugar importante para describir las particularidades de sus propios nacimientos. 

Quizá sea la lentitud biológica del ser humano con respecto a otras especies lo que explica la prolongación del vínculo afectivo que las madres mantienen con sus hijos, y viceversa. Salvo muy rara excepción, una madre nunca abandonará a sus hijos, pase lo que pase. Por ellos está dispuesta a darlo todo, incluso la propia vida. Llevados al extremo, los siguientes cuatro ejemplos reflejan hasta qué punto una madre es capaz de cuidar y proteger a su retoño. Verdadero amor de madre, lo demás son tonterías:

Minusválida tras salvar a su hija de un incendio: No había escapatoria. Christina Simoes veía cómo las llamas avanzaban sin freno hasta la posición donde se encontraba junto a su bebé. A pesar de que se encontraban en un tercer piso esta madre no lo pensó dos veces y saltó con su hija en los brazos. Para evitar daños irreversibles al neonato, ella amortiguó la caída con su cuerpo salvando la vida del recién nacido. El percance dejó seriamente dañada la espalda de la madre, que por desgracia ya no pudo volver a andar.

Viaja hasta Siria y rescata a su hija: “Hay cosas que una madre debe hacer”. Con estas palabras se ha explicado una madrenholandesa que ha viajado hasta Rakka, una localidad siria en manos del Estado Islámico, para rescatar a su hija, casada con un yihadista holandés. Tras contactar con ella por Facebook, esta valiente madre logró traerla de vuelta a casa sana y salva.

Rechaza el tratamiento para su enfermedad por la salud del feto: “Si yo voy a morir, mi bebé vivirá". Con estas contundentes palabras Lorraine Allard, una madre inglesa de 33 años de edad, respondió a los médicos que le plantearon abortar al hijo que esperaba antes de someterla a un tratamiento de quimioterapia.

Muerde a un Pitbull para salvar a su hijo: Una madre en Texas, al ver que un perro de la raza pitbull estaba atacando a su hijo pequeño, comenzó a propinarle golpes en la mandíbula, pero al ver que el cánido no soltaba a su niña, y por puro instinto, decidió entonces morderle una oreja con todas sus fuerzas. Esto provocó que el perro soltase al niño y dirigiera sus ataques hacia la madre, quien logró su objetivo de salvar al menor aunque ella también terminase herida por varias dentelladas.

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