A veces nos sentamos con alguno de los protagonistas de nuestras biografías y prácticamente se nos olvida que estamos llevando a cabo un trabajo, tal es la potencia de las historias que nos relatan. Como aquel magnate de la hostelería que empezó tirando de un carro de serrín con una cuerda atada a la cintura o ese niño que, de la mano de su tía,  emprendió una huida campo a través una noche cerrada en Aragón al empezar a oír el eco de las primeras explosiones de la Guerra Civil. El simple acto de recordar es, en cierta manera, crear una historia que en Memoralia, como escritores por encargo, tomamos y terminamos de pulir y tallar en forma de relato biográfico.

El viejo arte de contar historias tiene ahora un anglicismo de reciente adopción para describirlo: storytelling. Una tendencia que ha trascendido ya la esfera literaria y está impregnando la comunicación corporativa y publicitaria. Ejemplo de ello es el caso de Contently, una plataforma encargada de generar historias para marcas.

Solo a un motero inveterado le interesan los centímetros cúbicos del último modelo de motocicleta rail trail, pero a todos nos atrae la historia de un tipo que recorre el mundo a lomos de ella, como es el caso de Charly Sinewan que, gracias al patrocinio de BMW, está recorriendo los cinco continentes y contando sus peripecias en YouTube y las redes sociales.storytellers

Al calor de esta moda están surgiendo numerosos cursos y talleres para aquellos a los que les ha mordido del gusanillo del storytelling. Eduardo Laporte (1979) es un escritor navarro cuya obra “Luz de noviembre, casi por la tarde” (Demipage, 2011) explora en clave autobiográfica, y en el marco de la llamada “literatura del duelo”, la pérdida de sus padres a temprana edad. Desde 2013, cuando empezó “un poco a tientas y sin tener claro si algún alma caritativa se apuntaría”, lleva cinco ediciones de su “Tayer”, un curso online destinado a afilar las plumas de escritores en ciernes que deseen lanzarse a la literatura autobiográfica. Según él, un buen relato autobiográfico “no se distingue de un relato de ficción convencional en cuanto a los conflictos presentes y revelaciones que aporta. Además, cuenta con ese valor añadido de que los hechos ocurrieron, lo que le da una dimensión especial, aunque no la más importante”.

Laporte es también colaborador de Neupic, una plataforma que permite a articulistas, escritores y periodistas contar sus propias historias sin cortapisas editoriales ni las servidumbres de trabajar para los medios tradicionales. Al fin y al cabo, un reportero inmerso en la guerra de Siria no es más que un contador de historias que, además, se está jugando la vida para hacerlo.

Por último, para los que vivan en Madrid, durante el mes de abril el Círculo de Bellas Artes celebrará un taller de storytelling, esta vez con un enfoque teatral y escénico. Lo que cuenta es contar.

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