Hace un tiempo recibimos de Paqui el tweet que aparece en la parte superior, mencionando cierta novela y relacionándola con Memoralia. Acudimos, pues, a la fuente en cuestión, y esto fue lo que nos encontramos:

Juan José Millás, Dos mujeres en Praga (argumento): Luz Acaso es una solitaria y misteriosa mujer de mediana edad que decide acudir a un taller literario para que un profesional escriba la historia de su vida. Álvaro imparte cursos en un taller de escritura que ahora ofrece un nuevo servicio: la escritura de biografías por encargo. La enigmática Luz contrata sus servicios para que Álvaro escriba su biografía, una biografía que, como la de todos nosotros, está llena de verdades y algunas mentiras, de lo que fuimos pero también de lo que sólo nos atrevimos a imaginar y acabó por no ocurrir.

Millás, memoralia […] Pensé entonces que cada uno de nosotros lleva dentro un “lo que no”, es decir, algo que no le ha sucedido y que sin embargo tiene más peso en su vida que “lo que sí”, que lo que le ha ocurrido. (…)

¡Vaya, vaya,  así que ha ocurrido otra vez!  Otro texto ignorado que habla de Memoralia, de otra Memoralia, de antiguas y nuevas Memoralias, de Memoralias de ficción y auténticas Memoralias…. Pero esto ya nos había ocurrido antes, y con una precisión casi mágica:

 

Paul Auster, Brooklyn Follies:Auster, Memoralia

[…] En general, las vidas se esfuman. Una persona muere y poco a poco todo rastro de su vida desaparece. […]

[…] Mi idea era la siguiente: crear una empresa que publicara libros sobre los olvidados, rescatar historias, hechos y documentos antes de que desaparecieran para luego darles forma y construir una narración continua, el relato de una vida.

Las biografías se publicarían por encargo de los amigos y parientes del sujeto, en ediciones particulares de pequeña tirada: entre cincuenta y trescientos o cuatrocientos ejemplares. […]

Pero, ¿acaso no es la exacta descripción de nuestra empresa? Juramos que no lo leímos antes de concebir nuestro negocio, que nunca supimos de tales “menciones”.  Lo que ocurre, seguramente, es que estas pertenecen a nuestro mismo campo mórfico, y son ejemplos cabales de resonancias mórficas de Memoralia en varios lugares a la vez.

En 1981 el bioquímico inglés Rupert Sheldrake publicó la hipótesis de la Resonancia Mórfica. Esta plantea que las mentes de los individuos de una misma especie están unidas a través de un campo no físico, llamado mórfico o morfogenético, de manera que el aprendizaje de un individuo afecta al campo y éste a su vez al resto de los individuos, aun sin que medie contacto físico entre ellos. Y llega a la conclusión de que estos campos morfológicos son como gigantescas memorias acumulativas o registros etéreos. El hecho de que un patrón de comportamiento se repita genera un campo morfogenético, que contiene información, no energía. Es el hábito, la repetición, y no las leyes físico-químicas, lo que establece las reglas en la naturaleza.

“La resonancia mórfica es un principio de memoria en la naturaleza. Todo lo similar dentro de un sistema auto-organizado será influido por todo lo que ha sucedido en el pasado, y todo lo que suceda en el futuro en un sistema similar será influido por lo que sucede en el presente. Es una memoria en la naturaleza basada en la similitud, y se aplica a átomos, moléculas, cristales, organismos vivos, animales, plantas, cerebros, sociedades y, también, planetas y galaxias. Así que es un principio de memoria y hábito en la naturaleza”.

Por tanto, según la teoría de Sheldrake, lo que haces, lo que dices y lo que piensas puede influir a otra persona por resonancia mórfica. Así que somos más responsables de nuestras acciones, palabras y pensamientos bajo este principio que lo seríamos de otra forma. No hay un filtro inmoral en la resonancia mórfica, lo que significa que debemos ser más cuidadosos con lo que estamos pensando si es que nos importa el efecto que puede provocar en los demás.

Nuestros pensamientos constituyen un medio ambiente que permea el planeta  y son capaces de contaminarlo o depurarlo de alguna manera; una sola idea puede desencadenar una gigantesca ola de creatividad que se manifieste al mismo tiempo en muy distintos y distantes lugares de todo el planeta, sin que haya existido comunicación entre ellos. Así lo refleja el caso de Memoralia, pionera en su día a la hora de ofrecer servicios biográficos a clientes particulares y corporativos y hoy imitada por varias empresas.

Aunque la élite científica sigue discutiéndolo, a nosotros no nos cabe la menor duda: las resonancias mórficas son parte importante de la evolución de las especies; nuestra especie, la de los escritores por encargo, lo comprueba a menudo. Y no sólo porque cada vez tengamos más competencia, sino porque cada día leemos que la idea que tuvimos y pusimos en práctica hace ocho años ya resonaba y sigue resonando con fuerza en la literatura.

 

 

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