Nuestro admirado colega, el periodista y escritor británico Owen Matthews, es hoy en día un autor de éxito cuyos libros se traducen a una treintena de idiomas, además de seguir colaborando regularmente con la revista Newsweek, de la que ha sido muchos años redactor jefe en la corresponsalía de Moscú. Nacido en Londres en 1971, estudió Periodismo en Inglaterra y luego trabajó como corresponsal de guerra, cubriendo la guerra de Chechenia y otros conflictos.

En 2010 decidió investigar, documentar y escribir la singularísima historia de sus orígenes familiares, en busca de una definitiva reconciliación con su propia vida, marcada por la insalvable distancia entre el mundo de su madre y el de su padre. En palabras de la propia Mila, su progenitora, dos planetas distintos.

Owen Matthews.

Owen Matthews.

Las respuestas se hallaban básicamente en dos “montañas” de papel: La primera, el voluminoso expediente de acusación, detención y condena a muerte de su abuelo materno, Boris Bibikov, en la Rusia estalinista de 1937 (accedió a él en los archivos de la antigua Seguridad ucraniana); la segunda, oculta en su propia casa londinense en un baúl repleto con las cartas de amor de sus padres, Lyudmila Bibikova y Mervyn Matthews, escritas durante los cinco años de separación forzosa que tuvieron que soportar en los años sesenta, durante la época más álgida de la Guerra Fría. Allí conoció, casi día a día, la hermosa y heroica relación amorosa de sus padres, forzosamente epistolar pero sincera y apasionada, y los ímprobos esfuerzos de ambos –sobre todo de él, que gozaba de una libertad de movimientos imposible para Mila en el Moscú de  Nikita Jrushchev- para poder reencontrarse, casarse y salir definitivamente de la URSS.

Con todo ello pudo reconstruir una increíble historia –“Stalin’s Children”-, cuya veracidad se puede comprobar fácilmente consultando las hemerotecas, pues la prensa de la época se ocupó ampliamente de ella.  La historia de cómo su padre, un joven inconformista galés, licenciado en Oxford,  fascinado con la misteriosa revolución de los soviets y estrechamente marcado por la hostilidad de la KGB -que había intentado reclutarle como espía y a la que había rechazado-, consiguió que el Gobierno de Breznev, incluyendo a la tenaz pareja en un intercambio de espías con Occidente, dejara salir de la unión soviética a su prometida.Stalin Memoralia_

Ella era una joven e inteligente universitaria, que apenas se había recuperado de una trágica niñez motivada por la caída en desgracia de su padre en tiempos de Stalin. Con apenas tres años, ella y su hermana fueron separadas de sus “traidores” padres –él moriría fusilado ese mismo año y ella pasaría doce años en el terrible sistema Gulag (del que hablamos en nuestro anterior post) y enviadas a orfanatos reservados para hijos  huérfanos de los supuestos “enemigos del pueblo”. La Segunda Guerra Mundial agravó su ya penosa situación, pero Mila consiguió sobrevivir a la guerra, el hambre, el frío y el desamparo -siempre en instituciones del Estado- aunque a costa de graves secuelas que la dejaron lisiada de una pierna. Su espíritu, en cambio, resistió intacto.

Rusia. Memoralia

Finalmente reunidos, casados y afincados en un económico barrio de Londres, su amor no sobrevivió a la convivencia diaria después de cinco años de espera y del idealizado deseo epistolar. Pero siguieron juntos, y hoy han firmado la paz, como confirma la sonrisa amplia de ambos en las fotos de su hijo. Owen es la síntesis de esa unión entre una “niña de Stalin” y un genuino producto de la elitista universidad británica y su servicio diplomático. Su amor consiguió derribar el Telón de Acero, pero nada pudo contra las miserias cotidianas de sus caracteres enfrentados.  Sin embargo, su hijo consiguió al fin que los planetas orbitaran en armonía, pues ha encontrado el amor, el matrimonio y los hijos de su familia materna –si bien es ahora una Rusia bien distinta-, y con ellos vive felizmente en Moscú desde hace ya varios años.

Desde Memoralia ya sabéis que reverenciamos a quienes rescatan y registran historias de héroes anónimos. A nuestro entender es una labor imprescindible que permite homenajear la memoria de nuestros seres queridos, muchas veces injustamente olvidados.

 

 

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