Dentro de los gajes de nuestro oficio como gestores de memoria y escritores de biografías por encargo, es tradición en el mundillo literario menospreciar por sistema a todo escritor que publica a un ritmo regular, -digamos, por ejemplo, una o dos obras por año- y sepultarlo para siempre en esa fosa sin fondo que a menudo denominamos “literatura basura”.

Pues sí, sabemos a las claras que no es lo mismo calidad que cantidad, y que el número de páginas no garantiza un puesto en el Olimpo de las letras, pero lo cierto es que tampoco lo niega. Así lo demuestra nada menos que William Shakespeare, quien en Romeo y Julieta define el amor como “aura de un suspiro” y cuya abundantísima producción en nada mermó su prestigio. Y qué vamos a decir de nuestro Fénix de los Ingenios, Lope de Vega, casi tan prolífico y respetado como el gran autor inglés

Detalle de la enrevesada firma de Lope de Vega, uno de nuestros escritores más fecundos.

Los autores prolíficos son los que ejercen de verdad el oficio de escritor, los que llenan y renuevan las librerías, los que aporrean el teclado de nueve a seis, confiando en que, cuando la Musa llegue, les pillará trabajando. Otro chascarrillo que suele a menudo escucharse en el caso de autores especialmente copiosos, fértiles y fructuosos, es sospechar de la posible presencia de terceras persona, es decir, de ayudantes, de “negros”, un tema que tratamos ya en un post anterior: “Escritores por encargo, negros y fantasmas: la trastienda de la literatura”.

Ahora en serio. El escritor más prolífico (con récord Guinness y todo), es el brasileño de origen japonés Ryoki Inoue, de 62 años, con 1.072 novelas publicadas hasta el momento. Actualmente este yonki grafómano y sin amigos escribe cuatro obras al mes, y no se concede tiempo ni para comerse un plato de moqueca…. Pero hombre, ¡tampoco es eso!

King, en sus primeros años como escritor prolífico.

Además de trabajadores inagotables, estos autores son también unos magos de la inventiva, capaces de imaginar y figurarse millares de historias  distintas -como Stephen King, cuya ingente cantidad de obras incluye varias novelas y cuentos más que notables- o de idear miles de variaciones sobre la misma historia, como hizo Corín Tellado, Marcial Lafuente Estefanía o Bárbara Cartland, héroes y heroínas a destajo de la novela mensual. Tellado dejó atrás un de más de 4.000 novelas románticas entre 1946 y 2009, y es la autora más vendida en idioma español según figura en el Libro Guinness de los Récords.

Kim Il Sung, autor de 18.000 volúmenes.

Por supuesto, si los escritores escriben tanto es porque todo lo venden –ya que Cáritas no gestiona ninguna editorial, que se sepa- y porque tienen un ejército de voraces lectores que siempre les pide más y más.

Este humilde post quiere rendir un merecido homenaje a todos ellos, y en especial al más increíblemente veloz: el Presidente Eterno de Corea del Norte,  Kim Il Sung (abuelo del actual dictador), obligado a escribir dos volúmenes diarios para alcanzar la cifra mágica de los…  ¡18.000! -todos de más de 150 páginas- y que llevan estampada su firma en las librerías de todo el país. Su indiscutible talento es tan grande como la felicidad de su pueblo.

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