Hay tantas historias por escribir como vidas

Algunas veces nos extinguimos cuando cerramos los ojos. Otras encendemos nuestros recuerdos cuando apagamos la luz, seleccionamos un pasaje de nuestra biblioteca vital y lo revivimos. Cientos, miles, millones de episodios que completan una vida.  De eso y no de otra cosa están hechos los libros, de vida. La del autor que lo logró escribir, la de los personajes que intervienen, la de las manos por las que pasaron sus páginas, la de los ojos que los leyeron o la de los oídos que los escucharon… Un libro constituye, en esencia, la suma de todas las presencias que se arraciman a su alrededor.

Y un texto que habla de una vida es, por tanto, esencia en sí mismo. Hay tantas esencias como personas y tantos posibles libros como biografías individuales, pues conviene no olvidar que la historia de un país es la suma de cada una de las historias anónimas de sus ciudadanos. Juntos componen una suerte de Biblioteca Nacional Vital en cada territorio.

En el Día del Libro nosotros echamos de menos el que aún no hemos escrito y editado en Memoralia. Porque toda vida merece ser contada somos escritores por encargo que disfrutan con pasión encendiendo los recuerdos de la gente corriente y anónima. Sin esperar a que esa luz se disipe  jamás.

Así lo decidió el equipo que se lanzó a crear la primera empresa del mundo especializada en la edición de biografías personales y corporativas. Ha transcurrido tiempo desde aquel trémulo 2008 en que ya se vaticinaba una profunda crisis económica que, lejos de desalentar, encorajinó a los promotores de Memoralia. Y aquí seguimos, celebrando el Día del Libro como festejamos la propia vida. Pero eso sí, no soplamos las velas, no vaya a ser que nos quedemos a oscuras y no nos encuentre la próxima vida que aún está por escribir, ese siguiente libro que siempre está por aparecer en nuestra bandeja de correo a través del formulario de contacto.

El 23 de abril de 1616 fallecían Cervantes, Shakespeare y Garcilaso de la Vega. Esta fecha tan simbólica para la literatura universal fue la escogida por la Conferencia General de la UNESCO para rendir un homenaje mundial al libro y al arte de escribir, espoleando a todos a descubrir el inmenso placer de la lectura y respetar la irreemplazable contribución de los creadores literarios al progreso social y cultural del planeta. Coincide con el día de San Jorge, casualmente el nombre de uno de los fundadores, quien sin ser un santo es posible que no reciba hoy ninguna rosa ni ningún libro porque ya tiene suficiente con celebrar las vidas que se registran en las biografías de Memoralia todos los días.

Feliz Día del Libro a todos!

Tweet about this on TwitterShare on Google+0Email this to someoneShare on LinkedIn0Share on Facebook0