Mientras de fondo suena la letanía de un parlamentario en el debate sobre el Estado de la Nación -que este 2015 cumple sus “bodas de plata” con el mismo soniquete monótono que ha caracterizado siempre a este soporífero acto institucional- uno se pregunta de dónde vendrá la costumbre de ayuntar el término “boda” con los más diversos materiales preciosos. De esta forma, tenemos bodas de oro y de plata, sí, pero también de platino, de diamante, y muchas otras más, como se verá más adelante.

Entre todos los aniversarios que celebramos habitualmente, dos son los que gozan de un mayor predicamento: el del nacimiento de un ser vivo, es decir, su cumpleaños, y el que refiere a la fecha del matrimonio e inicio de la vida conyugal.  En el ámbito público existen otras efemérides que también se conmemoran, como es el caso de los aniversarios de empresa o el año de fundación de algunas instituciones.

Cuentan que la tradición de asociar el aniversario de boda a metales nobles data de la Alemania medieval, en la que si una pareja lograba celebrar el vigésimo quinto aniversario de su matrimonio, la esposa era reconocida por amigos y vecinos con el regalo de una merecida corona de plata; si llegaba a la celebración del quincuagésimo aniversario, la fiel consorte ascendía de categoría al recibir una de oro. Estas celebraciones fueron desde entonces conocidas como bodas de plata y oro, respectivamente, símbolo de que la relación se iba fortaleciendo. O, que al menos, resistía. Porque las parejas que duran cincuenta años empiezan a ser más raras que los unicornios.

Pero, volviendo al tema, y como puede comprobarse aquí, también existen las bodas de “papel” (un año de antigüedad), de “aluminio” (una década), de “porcelana” (veinte años), de “diamante” (sesenta años) e incluso de “hueso” (un siglo). De todas ellas, las de “hueso” son probablemente las que menos explicación requieren.

Cada cuarto de siglo, los contrayentes felizmente casados celebran por todo lo alto su “Sí, quiero”. A los invitados les asaltan entonces dudas sobre qué regalar a la inseparable pareja.
Un viaje exótico, la portada de un periódico con la fecha del enlace, álbumes fotográficos, una web o incluso una fan page de Facebook… existen muchos opciones, ya sea tradicionales o más novedosas. En lo que a Memoralia respecta, como escritores por encargo, uno de los regalos más demandados es la biografía de la pareja, desde que se conocieron hasta hoy, contando con la opinión de allegados e incluyendo diverso material gráfico (imágenes, poemas, cartas, etc.).

Recordamos aún el comentario de una hija después de entregar nuestro primer libro de bodas de oro: “Mis padres se han metido en la habitación a leerlo y al rato han salido llorando y corriendo a abrazarnos”. Y es que, no en vano, la historia de amor de nuestros padres es también  el pistoletazo de salida de nuestra propia biografía.

 

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